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RESÚMENES

Luz visible, rayos infrarrojos

Luz visible, rayos infrarrojos y envejecimiento de la piel: especial atención a la hiperpigmentación inducida por la luz visible

Presentado por: Dr Thierry Passeron
Dept. of Dermatology, University Hospital Center of Nice, France

La luz solar está compuesta por ondas de diversa longitud que penetran a diferentes niveles en la piel. Cuanto más larga es la longitud de la onda, más profundamente inciden los rayos en la piel. Los rayos ultravioleta B (UVB) llegan sobre todo a la epidermis mientras que los rayos ultravioleta A (UVA), la luz visible y los rayos infrarrojos (IR) pueden llegar muy profundamente en el interior de la piel. Tanto la luz visible como los rayos IR causan daño oxidativo del ADN y otras moléculas así como alteración de la vascularización.

En un trabajo reciente, se expuso la espalda de participantes voluntarios a 1. la luz del sol natural, 2. la luz del sol con filtros para eliminar los rayos UV, y 3. cubiertos con ropa para tener sólo la acción del calor sobre la piel, y se tomaron biopsias. Con la luz visible y los rayos IR, se vio que aumentaron las metaloproteinasas de la matriz de colágeno [Matrix metalloproteinase-1 (MMP-1; MMP-9)] significativamente y que disminuyó la producción de colágeno. Por su parte, el calor incrementó la producción de metaloproteinasas (MMp-1 y MMP-9) pero no afectó la producción de colágeno. Se trata de uno de los primeros estudios que ha demostrado cómo la luz visible y los rayos IR pueden afectar al colágeno y otras estructuras relacionadas con el envejecimiento de la piel. Se vio también que si se utilizaban antioxidantes directamente en la piel expuesta (lo cual no es sencillo de conseguir), que puede reducirse la cantidad de metaloproteinasas que se producen.

Con el uso espectrofotometría, se ha demostrado que con los rayos UV y la luz visible se incrementa significativamente el estrés oxidativo de la piel. Estos hallazgos son más significativos en humanos vivos que en modelos ex vivo o in vitro. Tanto los rayos UV como la luz visible modifican también la composición lipídica del estrato córneo. La exposición a rayos UVB es uno de los mayores contribuyentes al envejecimiento de la piel, causa hiperpigmentación y daño del ADN. Los rayos UVB inducen la producción de p53 que iniciará la reparación de la piel o la apoptosis celular cuando hay daño. Se ha visto también que p53 es capaz de estimular la acción de la hormona pro-opiomelanocortina (POMC) que es el promotor de la producción de la hormona melanocito estimulante-α (α-MSH) que activará los mecanismos para la producción y acumulación de melanina en los melanosomas así como la producción de proteínas responsables del transporte de los melanosomas a los queratinocitos para inducir la hiperpigmentación de la piel.

En un estudio diseñado para demostrar qué ondas del espectro de luz visible están involucradas en la hiperpigmentación de la piel, se utilizó luz azul y luz roja y se vio que la luz azul es capaz de producir hiperpigmentación de larga duración y relacionada con la dosis de exposición en pieles tipo III y más altas. El mecanismo responsable no es el mismo que para los rayos UVB. Se concluyó que hay un rol prominente de la luz visible en la hiperpigmentación de la piel, aunque no toda la luz visible está involucrada en este proceso, sino sólo la luz azul. La dosis pigmentante de la luz azul corresponde a una hora y media a tres horas (90 a 180 minutos) de exposición al sol en verano. La luz roja no tiene acción sobre la pigmentación de la piel. Las cremas solares protegen de los rayos UVB, pero no de la luz visible que aporta una dosis suficiente de luz pigmentante. Este es el efecto verdadero del sol en la vida real que debe tenerse en cuenta.

Para conocer si la luz visible tiene algún efecto en la recurrencia del melasma, se realizó un estudio monocéntrico con 40 pacientes con melasma. Se vio que si se utiliza un filtro protector muy eficaz contra rayos UVB, UVA y luz visible (luz azul) durante los meses de verano desde su inicio y hasta su fin, disminuye significativamente la recurrencia de melasma. Se demostró que es muy importante proteger a los pacientes con melasma contra los rayos UVA (ondas largas) UVB, así como contra los rayos de luz visible (luz azul). Los desórdenes de la pigmentación de la piel se agravan por la exposición al sol si no se utiliza protección completa.

La luz azul puede producir también hiperpigmentación post-inflamatoria. Los mecanismos biológicos que explican la hiperpigmentación de la piel inducida por la luz azul no se conocen. Sin embargo, tras la exposición de melanocitos a luz azul se demostró que ésta es capaz de estimular la melanogénesis directamente a través del sensor Opsin3. Opsin3 es un receptor sensible a la luz azul que los melanocitos expresan en gran cantidad en su membrana. Se vio que si se lograban silenciar a los receptores Opsin3 no se veía la hiperpigmentación posterior a la exposición a la luz azul. También se vio que la luz azul induce la formación del complejo Tyr/p que lleva a una actividad de tirosinasa sostenida en los melanocitos. Cuando esto ocurre, la melanogénesis que se produce perdura durante largo tiempo.

Mensajes claves

  • La radiación solar de diferente longitud de onda tiene un efecto deletéreo en la piel.
  • La luz visible y los rayos infrarrojos favorecen el envejecimiento de la piel a través de la producción de radicales libres. Estos radicales libres favorecerán la activación de metaloproteinasas que degradan la matriz celular, y disminuyen la cantidad de colágeno. In vitro, se puede prevenir esta acción de los radicales libres utilizando antioxidantes.
  • La luz azul favorece la hiperpigmentación post inflamatoria y la recaída de melasma.
  • La luz azul estimula una hiperpigmentación potente y prolongada de la piel tipo III y más alta actuando sobre el sensor Opsin3 sensible a la luz, que se expresa en la membrana de los melanocitos.
  • Es importante utilizar cremas solares con un espectro amplio que proteja contra rayos UVB, pero también contra ondas largas UVA y contra luz azul en pacientes con desórdenes de la pigmentación. En este caso, los antioxidantes no tendrían efecto pues la luz azul actúa directamente sobre el sensor Opsin3.


Principales referencias bibliográficas

Conflictos de interés: el conferenciante declaró que no existían conflictos de interés relacionados con los contenidos de su ponencia.

Redactado por: Silvia Paz Ruiz, MD

Revisado por: Victor Desmond Mandel, MD


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